ClaroscuroEl sombrerero con diagnóstico
El Conejo Blanco, heraldo del tribunal. Ilustración de John Tenniel.

Loff Quotes

22 de mayo de 2025 · 2:24

Alcohol

Lo que quise decir

Dejé la botella de golpe una noche en la que ya no podía más con el temblor y con el asco de mí mismo. Me quedé en la cama sudando y escribiendo, prefiriendo abrirme el pecho antes que seguir destrozándome a tragos.

La escribí en mayo de 2025.

Letra

No dejé de beber porque me hiciera daño.
Lo dejé porque me convertía
en lo que más odiaba.
Yo no quiero ser eso.

Antes mezclaba las penas con hielo y el alma con humo.
Creía que el trago curaba el duelo, pero el duelo era yo.
Y el licor era el humo.
No bebía en bares, bebía en la sombra.
En la cocina a las tres, mientras la culpa se asoma.
Mi gata mirándome raro, la cena en el suelo.
Las copas vacías, yo hablándole al cielo.
Me creía valiente.
Era puro retardo.
Un hombre que escapa con el vaso en la mano
y el alma en el fango.

Ahora estoy sobrio, pero real.
No soy monje ni santo,
pero sé dónde está el mal.
El alcohol no era fiesta, era autogolpe ritual.
Y yo me lo daba, pa' no gritarle a nadie más.

Sigo roto, pero despierto.
Con las manos vacías y el corazón cubierto.
Ya no bebo, no por miedo, sino por respeto a mí,
a mi hija y a todo lo que está correcto.

Lo dejé sin aplauso, sin selfie, sin drama.
Un día tiré la botella y me abracé a mi cama.
Pasé noches temblando con la boca reseca,
escribiendo canciones que no quieren discoteca.
Me metí en la ducha como quien entra al Jordán,
con el hígado roto y los versículos mal.
Medité, respiré, grité en silencio
y en vez de abrir otra lata me abrí el pecho.

Ahora madrugo sin crujir por dentro,
camino derecho
aunque el mundo esté torcido por fuera.
Y si me invitan a una, les digo:
«Gracias, ya no juego en esa esfera».

Ahora estoy sobrio, pero con fuego.
Con rutinas que no quitan, con paz y nego.
El alcohol me tenía en modo suicida lento,
con la risa fingida y el odio en aumento.
Ya no me pierdo por cuatro tragos,
prefiero un día limpio que mil halagos.
Ya no me brindo, me sostengo,
y si alguien me brinda, le sonrío y me mantengo.

No dejé el alcohol por salud,
lo dejé por dignidad,
por no mirar atrás y ver a un tipo
que se destruía por costumbre
y llamaba tristeza
a lo que era puro abandono.