ClaroscuroEl sombrerero con diagnóstico
El Conejo Blanco, heraldo del tribunal. Ilustración de John Tenniel.

Loff Quotes

21 de julio de 2025 · 5:11

Certeza

Lo que quise decir

He pasado por mucho frío, por hambre callada y por silencios espesos cargados de culpa, buscando respuestas en medio del caos. Al final comprendí que la paz está en las cosas pequeñas, en tu abrazo que sana y en mirarte a los ojos al despertar.

La escribí en julio de 2025.

Letra

He caminado bajo cielo sin dueño,
perdí tantos trenes que ya no los cuento.
Supe del frío que te cala hasta el hueso,
del hambre callada, del silencio espeso.
La culpa en mis labios, preguntas sin voz,
buscando respuestas en caos veloz.
Aprendí a mirar de frente al abismo
y a reír cuando el miedo se quedaba conmigo.

Fui verdugo y víctima, profeta y payaso,
buscando milagros con cada fracaso.
Bebí del dolor como único amigo,
aposté la esperanza jugando conmigo.
A un roto encontré cada pieza perdida,
descubrí que la paz es sanar la caída.

Y aquí estoy,
celebrando el milagro de la luz que regresa,
cambiando la culpa por otra certeza,
dejando que el alma recupere la calma
cuando todo arde y la vida tropieza.
Hoy bendigo mis ruinas y el fuego en mis venas,
no todo fue pérdida, no todo fue pena.
La felicidad existe, la veo en el reflejo
de quien me abraza despacio y me dice:
Estoy lejos, pero nunca tan lejos
como para no verte
renacer cada día conmigo.

No tengo promesas bañadas en oro,
solo llevo heridas que canto en mi coro.
Lo que tengo es el viaje, caer, levantarme,
suplicarle al amor que no deje olvidarme.
Busqué en los libros, canciones y versos,
un secreto escondido en días adversos.
Supe pronto que el alma no borra la huella,
que la sombra te sigue hasta hacerte más bella.

Aprendí que la herida no sana al instante,
se cura despacio, dolor mediante.
Preferí renunciar a batallas vencidas,
prefiero perder que arruinarme la vida.

Y aquí estoy,
celebrando el milagro de la luz que regresa,
cambiando la culpa por otra certeza,
dejando que el alma recupere la calma
cuando todo arde y la vida tropieza.
Hoy bendigo mis ruinas y el fuego en mis venas,
no todo fue pérdida, no todo fue pena.
La felicidad existe, la veo en el reflejo
de quien me abraza despacio y me dice:
Estoy lejos, pero nunca tan lejos
como para no verte
renacer cada día conmigo.

He aprendido a reírme de mis propios errores,
a no tener miedo de sentir los temblores.
Ya no exijo respuestas ni busco aprobaciones,
pregunto a la vida con limpias intenciones.
¿Qué haría el amor con mi alma en sus manos?
Sanaría heridas de tiempos lejanos.
El futuro no existe, es sólo esta danza,
caer, levantarme, saber que se avanza.

Ya no soy quien era ni intento volver,
acepto mis grietas, acepto caer.
En mis noches más largas busqué sin descanso
y hallé que el amor era el único remanso.
Y ahora sonrío con calma sincera,
la vida me entrega la luz verdadera.
Hay felicidad cuando sueltas la carga,
cuando cambias la huida por calma que aguarda.
La vida me muestra un camino más suave
y acepto con paz que amar es la clave.

Y aquí estoy,
celebrando el milagro de la luz que regresa,
cambiando la culpa por otra certeza,
dejando que el alma recupere la calma
cuando todo arde y la vida tropieza.
Hoy bendigo mis ruinas y el fuego en mis venas,
no todo fue pérdida, no todo fue pena.
La felicidad existe, la veo en el reflejo
de quien me abraza despacio y me dice:
Estoy lejos, pero nunca tan lejos
como para no verte
renacer cada día conmigo.

Si vuelvo a perderme, recuérdame entonces
que el amor es certeza, que la vida se esconde
en las cosas pequeñas, en tu abrazo que sana,
en mirarte a los ojos al llegar la mañana.
Ya no busco ser héroe ni cargar con banderas,
solo quiero la paz de vivir a tu vera.
La felicidad existe, la veo en el reflejo
de quien se queda conmigo cuando estoy más lejos.
Pobre Demet.