Lo que quise decir
Hablo de sentirme como un extraño en todas partes, alguien que no encaja en las normas ni sabe portarse con normalidad. Cargo con el peso de los traumas viejos y de un mundo que se cae a pedazos mientras la gente prefiere seguir igual.
La escribí en junio de 2025.
Letra
Cielo y tierra se van a destruir y no es nada personal.
Si esto fuera una historia, sería una de fantasmas,
pero soy más que el demonio, soy un poeta, soy un buitre.
¿Te gustan los gatos y qué pasa con los ratones?
Déjalo ser por el mero hecho de que soy más que el demonio,
soy un poeta, soy un buitre.
¿Tienes planes para el futuro?
No es que me importe, cielos,
no es que me importe, cielos,
porque soy más que el demonio,
soy un poeta, soy un buitre.
Eres tu propio peor enemigo,
en serio, cielo.
Cielo, cielo,
porque soy más que el demonio,
soy un poeta, soy un buitre.
Cielos, cielos, cielos,
porque soy más que el demonio, soy un poeta, soy un buitre.
Un extraño amigo que es a la vez monstruo y dios
cuya cara de reptil se retuerce en tu dirección
y parece que su risa ahoga tus sueños
y lo sabes y lo odias porque es la verdad.
Me lo contaste hace un tiempo y es cierto,
lo sabes y lo odias y no quieres hablar de ello,
no puedes hacer mucho al respecto.
Pero ¿de qué sirve esconderse, de qué sirve ocultarlo?
Es cierto y lo odias,
pero no puedes hacer nada al respecto
y no te culpo por no querer hablar de ello,
es que no lo entiendo ahí.
Soy la representación del nadie,
la personificación del nunca
que perdiste en el instante
que pensaste que las cosas eran blancas o eran negras,
el que le prende fuego a tu moral y la siembra.
Hablo en tercera persona,
soy el otro, soy el hombre,
soy el 7 y soy el 13,
el 10, el 2, el 12,
yo soy el punto entre las líneas,
el ínfimo que existe
entre dos contradicciones
como todos esos chistes.
Soy el menos educado de la clase,
el único que se negó a firmar el certificado que les dio la paz.
Por eso es que no me soportan,
soy la parte de ustedes que más odian.
Vienen, me ven, me observan, me llaman, me piden ayuda,
el planeta tierra está muriendo,
está todo hecho una locura.
Les ofrezco una salida y dicen no, gracias, mejor así como estamos está bien, lo respeto,
es su planeta.
En el mío, por cierto, soy el rey.
Si le preguntan a mi gente, sí, es el rey,
me detestan, soy lo peor, el más impopular, la basura,
el tipo del volcán.
¿Por qué no sé comportarme como una persona normal?
Nunca aprendí a seguir reglas, nunca aprendí a quedarme en mi lugar.
El mayor pecado del hombre es quedarse donde no le corresponde,
ese soy yo,
el hater, el más impopular, la basura,
el que no sabe cuándo parar,
la maldición y la bendición de la humanidad.
Me detestan y los detesto porque me muestran todo lo que odio de mí mismo,
la forma en que se ríen de cosas que no les parecen graciosas,
el miedo al ridículo, la falsa modestia,
los cuerpos rígidos y torpes de tanto encoger los hombros
y su cuerpo no sabe por qué.
Cuando los veo me pregunto: ¿qué estoy haciendo?
Y entonces me acuerdo,
me acuerdo de una niña en el recreo,
un niño que le pregunta si sabe lo que es la cábala.
No sé cómo ser de otra manera,
a cada ángel caído le deseo buen viaje.
Conozco el reverso del ego y la depresión,
como tus secretos oscuros y los de mis deidades.
Es normal que tú me quieras crucificar,
parece que el resentimiento se volvió viral,
se diseminó hasta que las víctimas de traumas de la juventud y los problemas de la infancia
se convirtieron en adultos disfuncionales
que necesitan atención y todo tipo de cuidados.
Pero lo normal es que los amargados que tienen el alma rota
y la vida complicada siempre seamos desagradables.
Es normal que...


