Lo que quise decir
Hablo de una tarde de verano en la que el tiempo parece detenerse mientras estamos juntos en el césped. Prefiero disfrutar de este instante sencillo sin pensar en las obligaciones del día siguiente. Al final, lo único que importa es sentirnos vivos y aprovechar el momento.
La escribí en julio de 2026.
Letra
Hay cuerpos en la hierba
a las ocho de la tarde,
guardando el sol del día
como quien guarda calderilla.
El frío existe, ya lo sé,
vendrá despacio, a lo suyo;
pero hoy no. Hoy todavía no:
hoy gritan más los vencejos.
Los huesos, tan formales,
sostienen la fiesta sin cobrar entrada.
La sangre cambia de opinión,
la piel se equivoca y acierta.
Que esta vida no es un sueño
lo sabe el escalofrío:
el agua estaba helada
y te tiraste igual.
Levantarse, mirarse, hablar por hablar,
que esta boca fue polvo y hoy pide otra ronda.
Niños oliendo a verano, viejos silbando al andar,
y una tarde que dura porque nadie se marcha.
Si esto no es ser eterno,
se le parece bastante.
Si esto no es ser eterno,
que baje el frío y lo vea.
En el bordillo alguien afina
una guitarra prestada;
huele a cloro, a hierba seca,
a pan tostado en otra casa.
Nadie ha mirado el móvil
en un cuarto de hora largo:
será que estar aquí
ya es suficiente plan.
Mañana habrá persianas,
lunes, radiografías,
la sombra haciendo cola
detrás de la piel.
Pues que espere sentada:
nosotros vamos tarde,
nos hemos entretenido
en estar vivos.
Y si un día nos tienden del todo,
pues bueno, qué le vamos a hacer:
que nos pille bailando,
oliendo a cloro y a domingo,
con un botellín a medias
y algo pendiente que contarnos.
Porque lo bailado, eso sí,
no nos lo quita nadie.
Las mujeres, en lo alto
de su propia dulzura,
se ríen de algo suyo
que no piensan contarnos.
Los chavales, victoriosos
de no se sabe qué batalla,
se levantan del césped
como quien gana algo.
Se tienden, se levantan,
hablan sin decir nada
y no hace falta más:
mirarse ya es quedarse.
Cuerpos de andar por casa,
concretos, infinitos a ratos,
y con eso nos sobra
para ir tirando hacia la luz.
Los vencejos, la hierba,
la luz que no se rinde.
Mañana más.
Mañana más.


