Lo que quise decir
Las nubes flotan lentas sobre el asfalto y la prisa de la ciudad, ajenas a nuestras guerras y pantallas.
La escribí en marzo de 2026.
Letra
Se alzan desde el mar como un aliento blanco
ajenas al asfalto que devora la tierra
Abajo el hierro ruge en avenidas grises
La prisa se amontona en jaulas de cristal
Pero ellas flotan lentas, sin dueño ni reloj
No entienden de motores ni de cables tensados
Ni del sudor amargo de nuestras vanidades
Deslizan su arquitectura de vapor y de escarcha
por encima de imperios que nacen y se oxidan
para la nube altiva un siglo es un instante
Nuestras guerras de acero no arañan su dominio
nuestros miedos nocturnos no alcanzan su altitud
Ellas miran de paso la fiebre de los hombres
el brillo diminuto de nuestras pantallas
Y siguen su camino trazado por el viento
Se agrupan y se rompen ajenas al fracaso
No sienten el agravio, la pérdida o la culpa
Avanzan majestuosas sobre el humo ciego
Intocables y sordas al ruido de la urbe
Dejando que allá abajo nos consuma el tiempo
Somos polvo asustado que corre hacia la muerte
creyendo que domina la piedra y la señal
y arriba indiferente la eternidad del agua
se deshace y renace perfecta en su silencio
Dejando atrás, muy lejos, nuestra gran pequeñez


