Lo que quise decir
Hablo de cómo la soledad se esconde bajo la rutina y el vacío diario. Busco la conexión con otros para salir del tedio y dar sentido a la vida.
La escribí en marzo de 2025.
Letra
Solo el ulular de la brisa
del alba y el mar en la orilla, basta.
No ansía más el ojo, que su ventana
se saturaría y el corazón ya no alcanza
a sentir más allá.
Aturdido, se desliza, envolviendo
y lentamente aprende del vacío.
Se aleja satisfecho
sin percibir el grito sordo
de los sueños cautivos y olvidados.
Ni la fuerza del anhelo que golpea
la puerta cerrada de la reflexión,
ni el hilo ya quebrado de la risa.
El que se va se lleva su rastro,
su manera de ser fuego, de ser sombra,
de ser eco y también olvido,
hasta que un día otro lo abraza, lo guarda
y lo reduce a susurro, a sombra, a cuerpo
ofrecido, entregado, mientras dentro de sí
la oculta soledad aguarda y tiembla,
como un faro apagado en océano de penumbra.
El amor para tantos no es certeza
Es solo cuerpo y capricho, como bien dijo aquel dicho
Y tú existías inquieta
porque sentías, esto no es la esencia.
Vivir en un rincón solo... ¿Para qué?
Vivir en un suspiro apenas... ¿Dónde se siente?
Vivir encuentra su razón solo en la unión
de las corrientes del tiempo que avanza sin prisa:
Hacia los que viven, que buscan el mañana,
y hacia los que partieron, huellas en la memoria.
Pero, en verdad, no se trata de la fortuna
variable de los ausentes,
sino del tedio persistente de los presentes.
Así, en la búsqueda de luz,
donde un paso parece reverberar
y otro semeja el tropezar
te aferras al instante,
con la esperanza latiendo
como un tambor en la obscuridad.
Porque vivir no es solo respirar,
sino entrelazar historias, sueños y anhelos,
tejiendo en el silencio una red de significados
que rompa la monotonía del día a día
y despierte el alma en todas tus alegrías


