Lo que quise decir
Describo un refugio secreto donde el amor lo transforma todo y nos aísla del mundo exterior. Con imágenes de la naturaleza y de un tiempo antiguo, hablo de cómo un abrazo y un beso pueden curar el dolor. Es una forma de celebrar la entrega a otra persona y la protección que encontramos juntos.
La escribí en marzo de 2026.
Letra
Que en tus manos despierte el bosque dormido
Y el quejido del roble se vuelva canción
La gota que afila un astro caído
Sabia invisible que embriaga la flor
El dulce néctar que la abeja aliva
Un conjuro antiguo en mi lengua viva
Y en un albor de otoño teñido de ocre
Tus besos de fuego, mi ansiado grial
Bajo la mirada de un astro inmóvil
Mi grito desgarra la cúpula astral
Ocultos del vulgo en la roca arcana
Sin más sentinela que el viejo nogal
Ciegas las huestes de la grey humana
Se rinden sumisas a tu majestad
Dulce hechicera tu faz en mi pecho
Un arco iris ahogando el dolor
Dibujas cantigas con tu saliva
Y forjas un reino que rige el amor
Un siervo letargo venciendo a los siglos
Podemos de nuevo a la vida tornar
Basta la sombra de un castor refugio
Un solo hechizo de tu abrazar
Tuviera yo manos de un Dios olvidado
Para en mis brazos poderte cobijar
Mil nombres furtivos, un verbo encantado
para de tu letargo poderte alzar
Allí entre los mares donde el pez navega, radiante señora mi faro y mi cruz
Bebo de la sed que a mi boca se pega, lágrima eterna bañada de luz
Toma esta troma mi humilde presente
Deje un as verde de mágico frescor
Para que al dormirme mi espíritu sienta
Huir los engaños que muerden mi honor


